Actualmente, los fabricantes para bebidas reemplazan sin problemas aditivos, como saborizantes y edulcorantes; sin embargo, presentan problemas al reemplazar los conservantes para bebidas. Es posible aplicar la pasteurización a bebidas embotelladas o enlatadas tras su envasado, de modo que disminuyan las posibilidades de contaminación, aunque, en el caso del PET que es ampliamente utilizado, se trata de un material que no resiste las altas temperaturas del proceso una vez envasadas las bebidas.

Ante esta situación, los productores aplican medidas para garantizar la calidad de los productos e integrar pasos adicionales de calentamiento previos al llenado, aunque aún hay riesgo de que las bebidas sean contaminadas. Para solucionar este inconveniente, suelen utilizar los siguientes conservantes para bebidas: ácido sórbico o sorbato y ácido benzoico o benzoato. Actualmente, hay una solución más amigable que se vuelve cada vez más popular. Si desean conocerla mejor, continúen esta publicación.

Los conservadores artificiales y la natamicina

Los conservantes para bebidas sintéticas son funcionales, aunque las empresas de bebidas no dejan de buscar otras opciones, debido a que conservantes como el sorbato y benzoato hacen que el sabor sea como metálico y su efectividad para erradicar levaduras resistentes llega a ser poca. Muchos países evalúan el ácido benzoico, ya que conlleva la formación de benceno, que es un compuesto no tan saludable e inician una búsqueda de soluciones más amigables.

En el pasado había muy pocos conservantes naturales para las bebidas, pero ha aparecido una solución ampliamente recomendada: la natamicina. Se trata de un conservador natural recomendado para las bebidas cuya obtención es mediante la fermentación. Actualmente, es aceptado para varios productos alimentarios, no solo para bebidas, sino para productos horneados y lácteos.

Destaca por ser efectiva en la prevención de mohos y levaduras, que son los contaminantes biológicos que aparecen en las bebidas. Usa un mecanismo particular para inhibir su crecimiento que se dirige al ergosterol, evitando que captan los nutrientes para su desarrollo. Este componente usado para la preservación de alimentos fue descubierta en la tierra sudafricana y, actualmente, es producido en grandes cantidades por medio de la fermentación. Una vez extraído, pasa por un proceso de centrifugado, lavado y filtrado para que el producto final tenga la calidad y pureza requeridas.

La natamiticia en México

En nuestro país, se actualizaron las normativas de la COFEPRIS, donde se menciona que a la natamicina como un aditivo disponible para las empresas de bebidas y garantizar el bienestar de los consumidores. En EE. UU. se ha aprobado su utilización como aditivo en varias bebidas, como jugos y tés, mientras que, en México, se aprobó su uso en bebidas deportivas, energéticas, no carbonatadas y sin alcohol. Tras estas implementaciones, se espera que otros países lo incorporen.

La natamicina es inoloro e insípido, por lo que es ideal para mantener el sabor de las bebidas. Al producirse por medio de la fermentación, ofrece ventajas a los productores que desean incluir la palabra «natural» en sus etiquetados. En nuestro país, el etiquetado se ha vuelto elemento crucial para los consumidores, por lo que la inclusión de la natamicina es ideal para que las bebidas sean atractivas para estos.

Hay versiones personalizadas y mejoradas para utilizarse en matrices de productos líquidos que les dotan de uniformidad en su distribución y son de rápida disolución, lo que las vuelve más convenientes en comparación con los conservantes artificiales tradicionales, como el ácido benzoico. Incluso, se han realizado formulaciones exitosas para los productos horneados. En nuestro país, comienza a personalizarse para usarse en panes, quesos y yogures, de modo que se mejore su etiquetado.

La efectividad de la natamicina

Actualmente, hay estudios que demuestran que este conservante es altamente efectivo para erradicar levaduras y mohos si se usa en dosis bajas. Por ejemplo, se efectuó un ensayo de inhibición con jugo de manzana entre 100 y 10,000 unidades colonizadoras de mohos y levaduras entre 100, al que se agregaron concentraciones variables del conservante. Lo que se observó es que la contaminación biológica disminuyó hasta su eliminación en unos cuantos días.

Si bien los mohos y levaduras son las contaminaciones biológicas que descomponen las bebidas, es importante controlar igual el crecimiento bacteriano mediante un proceso adicional de calentamiento, no obstante, las empresas que desean una protección completa sin necesidad de aplicar calentamiento para inhibir el desarrollo las esporas y bacterias tienen la opción de usar natamicina mezclada con aditivos, como el bevcon, que es una opción viable a benzoatos y sorbatos y que es producido en nuestro país.

La razón por la que es un buen reemplazo de conservantes tradicionales es su capacidad de proteger ante bacterias, levaduras y mohos resistentes, como la zygosaccharomyces. A ello se suman otros beneficios que las opciones convencionales no brindan, por ejemplo, no presentan descomposición ante la contaminación biológica.

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