Más que diferenciar a los conservantes para bebidas y estabilizantes, primero queremos englobarse en un único concepto de aditivos, para definirlos a cada uno como un compuesto adicional a la fórmula original que busca darle características que no las tendría de manera natural, en particular, nos referimos a alargar su tiempo de vida útil, conservar su estructura, entre otros tipos de funciones especiales las cuales les permiten comercializar con más facilidad un producto.

Si no se adicionan estos elementos de preservación de alimentos, los productos no van a durar el mismo tiempo frescos en la vitrina de su establecimiento o el de sus clientes, ocasionando que la cantidad de pérdidas sea mayor y los consumidores no puedan degustar la comida. De igual manera, se presentará un crecimiento microbiano que provocará que las características organolépticas del producto se deterioren, siendo menos atractivo y promoviendo enfermedades en los compradores.

Para entender la diferencia entre los conservantes y los estabilizantes naturales y artificiales, es necesario comprender las dos maneras principales en las que un producto se dañará, que explicaremos a continuación:

Microbiana

Un producto se considera estropeado cuando se presencia el crecimiento de microorganismos que estropean la generalidad del alimento; por ejemplo, en la repostería es común que aparezcan bacterias y moho en la superficie, alterando el color y dándole una capa gris que genera olores desagradables y ablanda su textura; otro caso es la leche que se tiende a «cortar», emanar aromas y alterar el sabor.

En estos casos es necesario que se implementen los conservantes para bebidas y alimentos, puesto que se busca alargar el tiempo de vida útil del producto inhibiendo la acción de los microorganismos encargados de la descomposición, erradicándolos o convertirlo en un proceso lento.

Este aditivo no tiene ningún efecto perjudicial, por lo que no cambiará ninguna característica del producto, en cambio, se encarga de que sus propiedades se mantengan frescas por mucho más tiempo. Tampoco altera el valor nutricional, por lo que al agregarlo los consumidores seguirán disfrutando de un alimento saludable que aporte en su dieta.

Son comunes en todo tipo de industrias, ya que con el paso del tiempo los alimentos presentarán capas de moho o diferentes microorganismos que afectan su composición y resultan perjudiciales al consumo humano. La elección de uno u otro aditivo dependerá del producto específico que se esté comercializando y de las preferencias de cada uno de los conservantes.

Por ejemplo, hay algunos que dejan sabores o retrogustos amargos en la comida si no se utilizan apropiadamente, lo cual no resulta idóneo en mercados como la repostería o la panadería porque no será agradable para los consumidores. Por ello debe tener la asesoría adecuada, de forma que escoja el indicado en función de la especialidad.

Aunque, a nivel industrial se generan varias mezclas de aditivos que tienen como función proteger todas las áreas de daño posibles por la acción de los microorganismos; alargando lo máximo posible el tiempo de vida útil.

Propiedades organolépticas

En este caso se presenta un daño en alguna de las propiedades organolépticas del producto que hace que ya no sea atractivo para los consumidores; el ejemplo más claro son las manzanas, que pasado un tiempo se vuelven oscuras y se oxidan, afectando su apariencia visual y haciendo que el público no se sienta atraída a ella a pesar de que está en perfectas condiciones de consumo.

Otros ejemplos son la alteración de la textura (como el caso de las frituras que se vuelven más suaves y pegajosas), el olor, el sabor, entre otras de manera individual debido a diferentes procesos naturales del producto a pesar de que microbiológicamente se encuentre en perfectas condiciones. A diferencia de la anterior esta no afecta la salud de los individuos, pero es importante controlarla con el fin de que los alimentos sean agradables para los consumidores y sean comercializables.

En este caso, será necesario el uso de estabilizantes, los cuales están enfocados en mantener las propiedades organolépticas del producto, bien sea su sabor, olor, color, textura, elasticidad, entre otras, sin intervenir en la presencia microbiana; únicamente se encargará de estabilizarlo por más tiempo con el fin de que siga siendo agradable para los consumidores.

Un ejemplo muy frecuente de los estabilizantes es en la producción de helados, en donde se busca que se mantenga su forma y no se generen cristales que afectan la apariencia, textura y sabor del alimento; aquí será necesario implementarlos en la mezcla con el fin de mantener las propiedades organolépticas por mucho más tiempo.

Estas son las principales diferencias de los conservantes para bebidasy alimentos con los estabilizantes; recuerde que no se trata de productos que cumplen la misma función, sino que ambos deben combinarse dentro de la preparación. Para conocer más información, llámenos a los números que encuentra en nuestro sitio web o escríbanos al formulario.