Para que los productos alimenticios queden en perfectas condiciones para ser comercializados, es necesario que se tengan en cuenta diferentes aspectos; algunos de ellos son únicamente funcionales en el color, conservación, edulcoración, entre otros; mientras que hay algunos que están destinados a darle un atractivo de forma que se diferencie de otros presentes en el mercado y que resulte ideal para los consumidores; en este último grupo se encuentran los agentes de textura alimenticia.

Estas texturas podrán ser blandas, duras, pegajosas, elásticas, crujientes, entre otras que básicamente tienen por objetivo otorgarle características organolépticas que vayan en relación con las sensaciones que se esperan del alimento. Por ejemplo, el chocolate es una comida dulce y que aparenta suavidad, por lo que al momento de saborearlo es necesario que se experimente esta sensación, de lo contrario, no cumplirá con las expectativas y, a pesar de que tenga un buen sabor, no será deseado por la industria.

Esta percepción de textura es brindada por los sentidos táctiles, visuales, sonoros y el nivel de masticación de la mandíbula, que estarán encargados de evaluarla y darle una clasificación, si esta va a acorde con las expectativas previas, el consumidor encontrará agradable el producto y deseará seguir probándolo, adquirir más referencias o recomendarlo con su círculo social más cercano.

Además, hay críticos de comida que dan sus reseñas de los productos más nuevos del mercado evaluando todos los aspectos que son relevantes para los consumidores con el fin de dar opiniones que les permitan a los clientes conocer más del producto y decantarse para probarlo y emplean algunos de los siguientes puntos para evaluar la textura. Por su parte, cuando se ofrecen muestras gratis de algún elemento, los individuos también los tendrán en cuenta:

Propiedades de la textura de un alimento

Estas características de la textura se clasifican en tres grupos principales: las mecánicas, que definen la cantidad de fuerza que se requiere para masticar el alimento, geométricas que se refieren al aspecto y las de superficie, relativas a las facciones del alimento dentro de la cavidad bucal.

Tenga en cuenta que las siguientes características pueden mezclarse entre sí para obtener un resultado único que despierte el interés de los consumidores, pero siempre y cuando adquiera las materias primas adecuadas. Por otro lado, sólo las especificaciones del producto y los agentes alteran la textura; en ningún caso, otros aditivos como los encargados de la preservación de alimentos la alterarán.

Dureza

Se define como la fuerza que deben hacer los músculos de la mandíbula para masticar, la dureza para deformarlo o la capacidad para insertar un objeto. Hay algunos alimentos que se sienten mejor cuando están blandos, como el queso o la mantequilla para untar, mientras que otros deben ser duros porque de lo contrario resultan extraños para los consumidores, por ejemplo, las aceitunas o algunos dulces.

Viscosidad

Se trata de la resistencia al flujo que tenga un alimento; por ejemplo, cuando el dulce de chocolate o el caramelo líquido se niegan a despegarse completamente del tarro cuando lo saca con un cuchillo o cuchara. Igualmente, es una propiedad frecuente en ciertas salsas como la mermelada o la leche condensada.

Cohesividad

Se refiere a la deformación presente al momento de romperse el producto; por ejemplo, algunos condimentos vienen en forma de cubos que son desmenuzables al triturarse, los chips son generalmente crujientes al igual que algunos cereales; también está la arenosidad de algunos productos como galletas.

Adherencia

Relativo a la dificultad de despegarlo de alguna superficie, generalmente los dientes; en este caso hay ejemplos de dulces o chicles que tienen textura pegajosa. Por lo general resulta un aspecto que hay que disminuir, ya que es incómodo para muchos consumidores, pero es una característica de algunos alimentos que no se puede evitar y que hacen parte de la singularidad del producto.

Humedad

Se refiere a la cantidad de agua que es capaz de absorber o liberar el producto antes o después de ingresar a la boca; en este caso hay algunos ejemplos secos como las galletas saladas o jugosos como algunos alimentos con base en algunas frutas que generan humedad en la boca y que es asemejado por los agentes de textura alimenticia.

También hay otras propiedades que se estudian como la gomosidad, la capacidad de masticarlo o la fragilidad que son estudiadas por los críticos y consumidores y que definirán si un producto les gusta o, por el contrario, prefieren no adquirir esa referencia en particular. Estos aspectos sólo los conseguirá con los diferentes agentes de textura alimenticia que comercializamos en Appenmix®.

Recuerde que también tendrá a su disposición otros productos aditivos como las mezclas de edulcorantes, que tienen que ver con la perspectiva de los consumidores del producto, en este caso el nivel de dulzor del alimento.

Para conocer más información de los agentes de textura alimenticia y los demás productos de nuestra marca, escríbanos al formulario que encuentra en nuestro sitio web.