En el mercado de los alimentos hay muchos factores que deben ser tomados en cuenta, en primer lugar, la velocidad del procesamiento, impulsada por la alta demanda de comida en una sociedad cada vez más sobrepoblada y en segundo lugar procurar acortar lo más posible los tiempos de distribución, ya que, si se demora demasiado, la cuota alimentaria será insuficiente debido a que más de la mitad de los lotes suministrados a los clientes se echarían a perder y producirían más daños que beneficios.

No obstante, con el flujo actual del mercado esto es completamente imposible, debido a que existen cientos de protocolos que evitan que el producto fabricado o recolectado sea consumido en, por lo menos, los dos días posteriores; en el pasado este fue el primer problema cuando las sociedades comenzaron a crecer ya que los alimentos eran muy perecederos y el tiempo de distribución muy extenso y a los productores de comida de entonces les encantaría detener el tiempo para poder entregar lácteos frescos a sus consumidores.

Y aunque suene descabellado eso de pausar el tiempo, justamente fue la solución a la que los investigadores de la época llegaron, no precisamente el lapso de horas que conocemos, pero sí retrasar por meses e incluso años las etapas de putrefacción de los alimentos perecederos; fue entonces cuando comenzó el auge del sistema conservador para lácteos como un método en el que una sustancia altera las respuestas químicas de los microorganismos que descomponen la lactosa y consiguen mantener el sabor fresco.

Desde entonces se ha experimentado con diferentes sustancias para mejorar la preservación de alimentos y conseguir resultados de conservación más lejanos en el tiempo, que permitan disfrutar de alimentos basados en la lactosa muchos meses después de su fabricación y que mantenga un sabor y aroma frescos que permitan que más personas puedan comer sin importar las distancias.

Una de las innovaciones más efectivas a las que han llegado las investigaciones es el sorbato de potasio (también conocido como sal de potasio, ácido sórbico o E-202), una sustancia experta en proteger alimentos que se consumen de manera habitual en temperaturas ambientes, como tapas de empanada, pasta, pizzas precocinadas, salsa de tomate y, por supuesto, lácteos como el queso, yogures o mantequilla. Está formado por diferentes ácidos grasos no saturados que protegen el alimento del contacto de microorganismos.

A continuación le mostraremos una guía con todos los aspectos que debe conocer acerca de este conservante para bebidas y alimentos basados en la leche.

¿Cuál es su presentación?

La presentación en la que se puede encontrar este conservante es en una especie de polvo blanco, suave, fungicida y bactericida de alta eficiencia, seguridad y ampliamente recomendado por las organizaciones internacionales dedicadas a la preservación de la salud pública. Su aplicación se realiza de manera directa en los diferentes productos en donde se aplica durante la etapa de preparación o mediante diferentes tratamientos de superficie, en donde se articula con la composición del lácteo para brindar una protección completa.

El sorbato de potasio es un sistema conservador para lácteos antimicrobiano y antifúngico que es capaz de prevenir el crecimiento exagerado de agentes descomponedores e incluso erradicarlos en su totalidad. Algunos de los componentes que erradica de los alimentos son: levaduras, bacterias como el «clostridium botulínum», estafilococo o «salmonella», pero sin inhibir los organismos propios de los lácteos, moho y diversos tipos de hongo que ataca al reducir el índice de humedad interna y aumentar el porcentaje de acidez; pero todo sin alterar su sabor, textura, color y sobre todo el valor nutritivo.

En general no le afecta en absolutamente en nada al cuerpo ya que es una sustancia neutra e inerte que el cuerpo descompone con facilidad en los ácidos del estómago sin generar ningún tipo de reacción; por lo que si lo agrega a sus quesos, yogures o mantequillas no deberá preocuparse por alguna consecuencia adversa en el estado de salud de los consumidores. Además, es completamente inoloro y sin sabor, lo que permite mantener la dulzura o acidez del lácteo y de paso protegerlo de otros elementos que si alterarán sus características.

Dosis recomendada

La cantidad máxima de este sistema conservador para lácteos dependerá del tipo de alimento al que se le adicione, deberá investigar más en profundidad del nivel apropiado de sorbato de potasio que admita su producto en particular, pero a manera general, se aplica un promedio de 1,500 miligramos por cada kilo de producto. De igual forma, se considera un complemento seguro, pero es importante controlar las dosis para no generar alguna reacción no deseada.

Si desea conocer más de este sistema conservador para lácteos, y otros más, le pedimos que nos escriba al formulario que encuentra en la sección de contacto de nuestro sitio web o que llame a la sede más cercana en Monterrey, Guadalajara, Hidalgo o Ciudad de México en los números que encontrará en el mismo apartado.