Quizá deseen incursionar en el negocio de venta de bebidas carbonatadas. Necesitan varios ingredientes, desde saborizantes hasta pigmentos. La fabricación de este producto no sería rentable sin los conservantes para bebidas. Todo refresco requiere de algunos aditivos para que pueda resistir a lo largo de la cadena de producción y para que los consumidores le den el visto bueno y haya posibilidades de crecimiento.

Sepan que las bebidas carbonatadas poseen altos valores de actividad del agua, lo que posibilita la proliferación de microbios. Si esto ocurre no se garantizará la inocuidad alimentaria, que determina tanto la calidad de sus productos como el éxito de la empresa. Por tal motivo, debe usarse el contenido de azúcar, el pH y la adición de conservantes para bebidas, lo que previene el crecimiento de cualquier microorganismo y daños a la salud de los consumidores.

No cualquier conservante puede utilizarse para la preservación de alimentos, específicamente las bebidas. Es importante que los emprendedores se dejen guiar por las grandes marcas de refrescos en cuanto a la aplicación de los conservantes. Muchas de ellas utilizan el llamado benzoato de sodio. Conózcanlo mejor, a continuación.

Características del benzoato de sodio

Se trata de una sal orgánica que se genera por medio de la reacción de neutralización de dos químicos: hidróxido de sodio y ácido benzoico. La reacción resulta en un sólido de color blanco, que es soluble en el agua y se descompone al someterse a temperaturas de 120 °C. Muchos creen que se obtiene solo por procesos químicos, no obstante, se encuentra naturalmente en ciertas partes de vegetales y frutas, como pasas, ciruelas, arándanos, canelas, manzano y clavos de olor.

Algo ventajoso para usarlo en bebidas carbonatadas es que no hay acumulación del benzoato de sodio en el organismo, debido a que se combina de forma rápida con el aminoácido glicina para producir el ácido hipúrico, que es liberado por la orina sin ningún problema. Como se mencionó, se usa como conservante de alimentos y bebidas, aunque su acción presenta mayor eficiencia a un pH ácido, lo que se debe a los ácidos orgánicos que confieren a los comestibles un pH correcto que actúe el benzoato de sodio.

Más allá de su uso en la industria alimentaria, esta sal es usada para tratar desórdenes metabólicos hereditarios del ciclo de la urea, que implica la acumulación de un metabolito intermedio, cuya enzima que lo procesa se muestra deficiente.

Aplicaciones en la industria

El benzoato de sodio es conocido por otros nombres en el mercado, como antimol, sobenato y sal sódica del ácido benzoico. Se ofrece en forma de polvo incoloro y cristalino o gránulos o polvo blancuzco. No presenta olor alguno, aunque su olor es caracterizado como «agridulce y astringente».

Se trata de uno de los conservantes de bebidas más utilizados para fabricar refrescos o cualquier otra bebida no alcohólica, como los jugos. Siendo más precisos, se usa en aquellas bebidas donde está presente el ácido carbónico. Es también el agente más usado para alimentos ácidos, debido a que presenta un amplio espectro antimicrobiano y opera en un rango de pH de 2.5 y 4.0.

Tiene la capacidad de retardar o impedir la acidificación, el proceso de fermentación u otros procesos que generen deterioro de las bebidas. También cuenta con una acción fungicida y puede eliminar levaduras. Presenta una acción más eficiente a pH <6, es decir, en condiciones ácidas. Por tal motivo, también se usa en conservas y vegetales que contienen ácido acético o vinagre.

Se usa también en mermeladas y, en general, en productos con ácidos contenidos que generan un medio ácido. Otra aplicación es el pienso con concentraciones de esta sal en un 0.1%. El límite de benzoato de sodio usados para preservar alimentos es de 2,000 mg/kg del alimento. Como mencionamos, presenta sabor astringente, suelen combinarse con los parabenos o sorbatos.

Cuando se usa el benzoato en bebidas carbonatadas sin adición de dióxido de carbono, lo recomendable es utilizar sorbato de potasio como aditivo, ya que, para obtener los niveles antimicrobianos requeridos, se requieren porcentajes de benzoato que van más allá de los límites que establecen las leyes y organizaciones de seguridad alimentaria.

De forma adicional, al reducir los valores de pH de los refrescos mediante acidulantes, por ejemplo, el ácido cítrico (aproximadamente de 1.6 g/L), puede reducirse la cantidad de benzoato y sorbato de potasio, con eficiencia parecida a si se usara la sal en altas cantidades.

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